Instituciones fiables y democracias fuertes

Los ciudadanos están perdiendo la confianza en las instituciones y una porción creciente de españoles consideran que la política y los partidos son los principales problemas del país. Las estrategias de enfrentamiento entre españoles y territorios están tensando la convivencia y poniendo a prueba la resistencia del estado autonómico.

El deterioro institucional degrada la democracia y tiene efectos materiales tangibles. La ocupación de las instituciones, la mala calidad legislativa, la colusión de intereses, nos cuestan puntos de PIB cada año. Tienen un coste en empleos que no se crean, en precios que no bajan, en empresas que no se crean o que tienen que cerrar, en malas decisiones y una asignación de recursos que no tiene en cuenta los criterios de eficiencia ni el bien público, sino el amiguismo o la cercanía ideológica.

Necesitamos volver a tener instituciones sólidas y que generen confianza en los ciudadanos. Necesitamos reguladores y órganos de control independientes. Una justicia despolitizada y con prestigio ante la ciudadanía. Un proyecto común para una España unida.

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