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Clásicos con salitre: el suplemento cultural de Reformismo21

Oldies but goodies

Cada verano volvemos a la misma playa, al mismo libro en la maleta, al mismo propósito de leer eso que lleva meses esperando en la mesilla. Y sin embargo, siempre es distinto: el mar ha cambiado, el sol cae de otra forma, y nosotros también. Esta vez, queremos aprovecharlo.

En Reformismo21, este verano volvemos a los clásicos. Pero no como siempre.

Queremos redescubrirlos desde otro ángulo: leer lo que ya creíamos conocer con ojos nuevos, fijarnos en lo que suele pasarse por alto, abrir el foco. No hablamos solo de relecturas, sino de nuevas lecturas de libros antiguos. Queremos mostrar su cara menos conocida: la más rara, la más actual, la más inesperada. Así que, para acompañarte en tus días de playa, tren, montaña o sofá ventilado, hemos preparado unas recomendaciones culturales con sabor clásico, pero mirada fresca. Porque volver a los clásicos también puede ser una forma de seguir avanzando.


Para no dejar de viajar

El coronel no tiene quien le escriba, Gabriel García Márquez

Las esperanzas más obstinadas, como la del protagonista de esta novela de García-Márquez, siempre arraigan en eriales. ¿Puede esperarse si no es entre sombras, contra toda razón, bajo la conciencia de un desgarro? El coronel al que canta el novelista, veterano de guerra, esposo de una mujer asmática, padre de un hijo fallecido, aguarda la llegada de una carta oficial que confirme la pensión que los políticos le prometieron. Pero cada viernes, en el puerto, la realidad carcome sus ilusiones. La carta no llega; la miseria crece: el matrimonio ya no tiene qué comer. ¿Por qué el coronel, inasequible a la evidencia, sigue esperando? Acaso porque, en la hora trágica, frustrada ya toda expectativa, la esperanza es lo único que nos salva del suicidio.

Recomendado por Julio Llorente

Cuentos completos, Stefan Zweig

¿Es Stefan Zweig un clásico? Sus espléndidas biografías de Fouché y María Antonieta, su colección de epopeyas, Momentos estelares de la humanidad, y su monumental elegía, El mundo de ayer, así nos lo sugieren. Los Cuentos completos, pulcramente editados por Páginas de Espuma, confirman nuestra intuición. En ellos Zweig brilla como prosista y sobresale como indagador del alma humana. La tragedia, la nostalgia, el heroísmo, la belleza bailan en este volumen como en uno de esos salones antiguos, hoy atávicos, que tanto gustaban a nuestro autor.

Recomendado por María M. Chamorro

El maestro Juan Martínez que estaba allí, Manuel Chaves Nogales

¿Cómo puede acabar un bailaor flamenco siendo testigo de la revolución rusa? El maestro Juan Martínez que estaba allí lo cuenta con claridad y gracia, al narrar como quedó atrapado en la Rusia bolchevique por puro azar.  Lo que sigue no es una epopeya, sino una crónica a pie de calle: hambre, huidas, miedo… pero sobre todo humor, ingenio y una inquebrantable dignidad.

Chaves Nogales recoge su relato sin adornos, con una prosa que deja hablar a la experiencia. Lo que podría haber caído en caricatura o drama se convierte en testimonio: el retrato de un tiempo convulso contado desde un testigo improbable, con mirada clara y sin ideología. Este libro es una estupenda elección para cogerlo en verano y no soltarlo hasta acabarlo. Porque Juan Martínez estuvo allí. Y lo contó.

Recomendado por Prudencio Pedrosa


Para no dejar de bailar

Auberge, Chris Rea

Auberge (1991) es uno de los álbumes más característicos de Chris Rea, en el que el músico británico consolida su estilo de blues-rock melódico. Con una producción cuidada y un tono nostálgico, Rea combina guitarras suaves con letras introspectivas que encarnan a la perfección el término auberge (posada o refugio en francés): ese lugar donde detenerse, descansar y recargar energías — una idea que también refleja la esencia del verano.

Recomendado por Gemma Alborch

00:00, Siddharta

Uno de los puntales del indie mejicano. De haber llegado a los oídos del equipo creativo de Estrella Damm, ya habría puesto banda sonora a alguno de nuestros últimos veranos. Un par de canciones y te apetecerá ir corriendo a la tienda de alquiler de coches más cercana para subirte al  descapotable más barato y recorrer la costa con las manos alzadas tratando detocar el cielo. Más pronto que tarde llenará el MovistarArena. Queda dicho.

Recomendado por Miguel García

Dúos, tríos y otras perversiones, de Ariel Rot

De akí a Ketama, de Ketama

Ha cumplido este año su mayoría de edad; un recopilatorio con colaboraciones de referencia —Bunbury, Calamaro, Amaral— que más que un repaso, parece un viaje en carretera secundaria con olor a gasolina y canciones que suenan mejor con las ventanillas bajadas. Es un disco que no envejece: simplemente cambia de escenario, se adapta a tus viajes, a tu nostalgia, a tus ganas de levantar las manos al cielo sin saber muy bien si estás celebrando o despidiéndote de algo. Es ese disco que te pones cuando vuelves a casa con arena en los zapatos y un poco más de vida en los bolsillos.

Recomendado por Lluca Ferrer

Un álbum vibrante y único. Ketama fue capaz de llevar el flamenco a otro nivel fusionando la tradición con estilos y ritmos de otros continentes. Este invierno se cumplieron 30 años de su lanzamiento. Estamos, por tanto, ante una obra treintañera, pero beneficiaria de la escasísima virtud de disfrutar de una juventud perpetua. Suena bien en cualquier sitio. Pero con la arena de las playas de Cádiz entre los dedos, algunos se atreverían acalificarlo de insuperable. El disco es de sobresaliente. Pero la colaboración con Antonio Vega es, simplemente, estelar.

Recomendado por Miguel García


Para alargar la hora de la siesta

Shogun

Disney plus, diez episodios

Basada en la novela de James Clavell y ambientada en el Japón del siglo XVII, esta superproducción no se contenta con contar una historia: construye un mundo. Y lo hace con tanta precisión que uno casi puede sentirla humedad de los jardines, el crujido de la madera bajo los pies descalzos y la tensión política flotando en el aire. La trama gira en torno a John Blackthorne, un navegante inglés que naufraga en Japón y queda atrapado en una red de poder, lealtades y códigos de honor que no entiende, pero que aprende a respetar. Y, en el centro de todo, está Yoshii Toranaga, un señor feudal que no dice más de lo necesario y que se gana cada escena con una ceja apenas levantada.

Es una serie sobre política, sobre religión, sobre el lenguaje —y sobre cómo todo eso puede matarte o salvarte, dependiendo de a quién le hagas una reverencia. Hay acción, sí. Espadas, batallas y cabezas que ruedan. Pero también hay silencios. Muchos. Y son esos silencios los que más pesan.

Recomendado por Francisco Aras

Ripley

Netflix, ocho episodios

Dirigida por Steven Zaillian y basada en la obra de Patricia Highsmith, es más que un sofisticado thriller psicológico. Es una obra maestra visual y narrativa. Rodada en un hipnótico blanco y negro, cada uno de sus planos parece una antigua postal de la Italia más bella. De hecho, la preciosísima fotografía corre a cargo de Robert Elswit, ganador del Oscar por Pozos de ambición.

Por su parte, el actor irlandés Andrew Scott brilla en el papel de Tom Ripley, aportando una interpretación llena de matices. Su Ripley es un personaje ambiguo, magnético y profundamente inquietante. El ritmo de la trama es tan lento como eficaz, logrando que el espectador se recree en la exploración de los impulsos más oscuros. Es, sin duda, una de las mejores series del año.

Recomendado por Juan Milián

Perejil

Movistar plus, tres episodios

No es un clásico, pero dialoga con uno. La voz serensa y precisa de Ramón Gil-Casares, embajador y responsable de Intenacional de la Fundación, resuena a lo largo de Perejil. Esta docuserie, sobria y directa, entrelaza historia, política y memoria y es especialmente útil para entender cómo gestionar una crisis. Y lo hace sin estridencias, con voluntad de entender. En ese tono se inserta la intervención de nuestro embajador, que aporta contexto y perspectiva, y actúa como puente entre elpresente y una forma de mirar el mundo que Reformismo21 no quiere perder. Perejil no está entre los clásicos de siempre, pero merece un lugar en este verano. Porque volver a los clásicos también es escuchar a quienes, desde la experiencia y la mesura, siguenayudándonos a pensar.

Recomendado por Pablo Vázquez

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