Gobierna la prensa desde hace un siglo la teoría del kilómetro sentimental: que las noticias nos conmueven más cuanto más cerca de nosotros pasan, y menos si suceden lejos. Por eso, los 7.000 kilómetros que separan Madrid de Caracas deberían relegar una elección venezolana a los faldones de los periódicos, fuera de las portadas.
Y, sin embargo, más de 400.000 venezolanos que viven en España —nuestros vecinos, nuestros compañeros, nuestros amigos— dan cuenta de cómo de presente es nuestro pasado compartido, y hacen que la suerte de aquel país se sienta aquí como una cuestión propia.
El pucherazo electoral pretendido por el régimen de Maduro es imposible, porque ninguna maquinaria política es tan formidable como para acometer el fraude que demanda. No hay armarios que puedan ocultar todas las actas. Es, por tanto, un pucherazo fallido, pero también los pucherazos fallidos, como los golpes fallidos, pueden acabar en un baño de sangre.
La dictadura jamás contempló la alternancia, incluso al precio de la violencia, y Venezuela no celebró unas elecciones. Porque sin principio de incertidumbre no hay democracia, y ni siquiera lógica aristotélica: el ganador de una votación no puede estar decidido antes de que la votación se celebre.
Arruinado el maquillaje de la apariencia democrática, la tiranía nos mira de frente y nos aterra, como nos aterran —y nos repugnan— los discursos que la celebran —Zapatero, Monedero, Montero—, cuánto más porque gravitan sobre nuestro «Gobierno de progreso».
Nos gustaría poder escribir que somos optimistas, pero estaríamos faltando a la verdad. La Historia nos recuerda que la violencia es un resultado frecuente de la contradicción insalvable entre un régimen inmovilista y una ciudadanía que aguarda desesperadamente el cambio. También, que la reconstrucción institucional imprescindible para recobrar la prosperidad puede demorarse décadas.
Pese a todo, no hay gases lacrimógenos, no hay secuestros, ni detenciones, ni balas capaces de contener a un pueblo que no ha perdido la esperanza. Nuestro reconocimiento y nuestro apoyo, siempre para ellos.
Viva Venezuela libre.
Nota > Informe sobre las elecciones presidenciales en Venezuela 2024